Los días aquí parece que pasan despacio, pero las semanas se pasan volando. No me había dado cuenta que llevaba una semana sin escribir en el blog, porque entre las horas que estamos haciendo actividades con los niños y las que dedicamos a prepararlas tenemos el día ocupado.
Cuando llegamos Ana y yo las voluntarias que ya estaban aquí (dos españolas -Marta y María- y una canadiense -Marika-) habían puesto en marcha una especie de campamento de verano por las tardes para los niños de Jean Rabel. En cuanto llegamos nos unimos a ellas y cuando tuvimos suficientes niños hicimos dos grupos, uno de mayores y otro de pequeños.
Ana, Marika y yo nos quedamos con los mayores, de entre 11 y 17 años, a algunos de los cuales nos hemos ido encontrando por las mañanas en el mercado o en los puestos de carretera mientras trabajaban o echaban una mano a sus familias. La tarde se dividía en dos parte. En la primera estábamos en el aula con actividades relacionadas con aprender inglés y luego salíamos fuera para hacer juegos, organizar partidos de fútbol e intentar jugar al baseball (esto último nos costó mucho).
Para que se aprendieran los números en inglés les enseñamos a jugar al Bingo, para los animales al Pictionary, con los verbos hicimos juegos de mímica y con las partes del cuerpo canciones. En los juegos al aire libre la estrella siempre era algo que tuviera que ver con un balón, aunque jugando, por ejemplo, al pañuelito (relevos, coger el pañuelo y atarlo en la mano y luego en el pie) se lo pasaban muy bien. Son muy competitivos, celebran cada victoria como si fuera única, se enfadan mucho cuando pierden y protestan todavía más cuando el otro equipo hace alguna trampa o algo que ellos consideran que no es correcto.
Un día a la semana estaba dedicado a la música y, en concreto, a aprender a tocar la flauta, con Marta y María de profesoras titulares. Al final se aprendieron el cumpleaños feliz!
El viernes fue el último día del campamento y organizamos una competición de juegos por equipos. Preparamos unas ocho actividades, aunque no pudimos hacerlas todas por falta de tiempo. Eran cuatro equipos, con niños de todas las edades (los más pequeños iban hacían lo que podían) que iban haciendo pruebas unas contra otros.
Carreras con los pies atados o con globos en la cabeza, juego de memoria, de guiar a una persona con los ojos cerrados mientras copiaba un dibujo o pasar globos de agua sentados con los pies sin que se rompieran y encestar en un cubo fueron algunas de las pruebas.
Al final repartimos merienda para todos y se repartieron premios para cada niño. Algunos estaban para comérselos con sus regalos!




