Hemos estado dos semanas yendo a Colette todas las mañanas para hacer actividades con los niños y cada día se cogía con más ganas. No se si estaban más encantados ellos o nosotras, porque nos daban una energía y una necesidad de preparar más y mejores cosas para ellos.
Hemos hecho muchas manualidades: pintar el cuerpo, su propia mano, figuras con plastilina, caretas de cerditos, dibujos y el último día relojes de cartulina.
Se volvían locos con nuestros relojes, tocando los botones, y no había día que no te pidieran que se lo regalaras. Así que se nos ocurrió hacer uno para cada uno con cartulinas para que ellos lo colorearan y pusieran los números.
Poder pasar tiempo con niños en Haití es un regalo, y los de Colette nos lo han demostrado de manera especial. Varios días hemos vuelto andando de allí a Jean Rabel (es una hora de paseo y menos de diez minutos en coche). La primera vez que lo hicimos nos llevamos una sorpresa. Cuando nos despedimos de ellos junto al árbol grande bajo el que jugamos a diario, se vinieron detrás nuestra cantando sin parar por el camino que lleva a la carretera principal.
El viernes lo volvieron a hacer y puede hacer un par de vídeos. He podido subir uno cortito…
Después de cosas como ésta no se puede más que decir GRACIAS!


Qué pasada Belén… con cada post me dan más ganas de estar ahí. Sigue disfrutando y haciendo disfrutar tanto a los niños haitianos! Te mando un abrazo muy fuerte!!!
Y a mi me encantaria que estuvieras aqui!!! Un abrazo