Gardyne, nuestro ángel de la guarda en Jean Rabel, se gradúa este domingo 25 de agosto. Después de tres años estudiando para ser profesora, el acto de graduación es el último paso en su preparación.
Seguro que está guapísima con el traje gris que le ha hecho su amiga Silvita, una mujer encantadora que, sin conocernos de nada, nos trató con muchísima hospitalidad una mañana que pasamos por su casa.
La conocimos un sábado, después de haber ido a casa de Gardyne a ver a su familia. Salimos de casa a las 10 de la mañana (aunque con el calor que hacía y la solana parecían las 3 de la tarde en agosto en Córdoba) y en menos de media hora de paseo llegamos a la casa familiar de Gardyne, después de cruzan por medio del cementerio de Jean Rabel y subir unas cuantas cuestas.
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El padre de Gardyne, que es la segunda de tres hermanos, trabaja en el campo y su madre es comerciante. Delante de su casa tienen una pequeña construcción que hace las veces de tienda. Es una especie de comercio 24 horas en lo alto de una montaña.
La hermana mayor de Gardyne es profesora, está casada y no tiene hijos, pero ha acogido en la casa a una de sus alumnas. La niña, que tiene 11 hermanos, nos decía que está muy contenta y que no echa de menos a su familia. Echa una mano en las tareas de la casa y siempre que la vemos está sonriendo, aunque es un poco tímida.
Gardyne es postulante a la Congregación de Jesús María. Dice que quiere ser una “buena religiosa” y yo estoy convencida de que lo conseguirá. En unos meses (aún no se sabe cuándo) entrará en el noviciado y lo más seguro que es que se vaya a Bogotá (Colombia).
Por eso, Elena y yo nos hemos turnado este verano para darle clases de español. Es una alumna muy aplicada, lo apuntaba todo y tenía muchísimo interés. Cada vez habla más y mejor español, y el día antes de dejar Jean Rabel nos preparó una cartita a cada una de nosotras.
![IMG_0301[1]](http://www.belenporras.com/rumbo-a-haiti/wp-content/uploads/2013/08/IMG_03011-e1377101821964-225x300.jpg)
Ha estado en todo momento pendiente de nosotras en Jean Rabel y disponible para acompañarnos en todo lo que quisiéramos hacer. El último día que fuimos a la playa quisimos ir andando y con nosotras que vino. Dos horas andando, por los caminos de tierra y piedras, el río y por una plantación. ¡Y todo eso para bañarnos un rato en una playa que a ella no le gusta nada!
La llamábamos de broma “Gardyne Securité”, porque el fin de semana que estuvimos en Platón Diany cerró todas las ventanas y puertas de la casita por “seguridad”, fuera a ser que alguien tuviera malas intenciones.
¡No podemos más que darle gracias infinitas por lo bien que se ha portado con nosotras, por su disposición y, sobre todo, por su paciencia!
