Todo tan diferente, todo tan igual

Me preguntaba mi hermano Miguel en un correo el hace un par de días que si todo seguía igual por aquí. Todo está igual que el año pasado, a veces parece que el mundo aquí sigue parado. Alguna pequeña mejora en canalización de agua pero poco más, aunque es cierto que no se pueden esperar grandes cambios de un año para otro.

Todo sigue igual, pero a la vez todo se ve tan diferente. Al venir por segunda vez hay cosas que ya no te impactan tanto. Das por hecho que hay pobreza porque ya la has visto, muchísima pobreza, miseria, que se vive en condiciones en las que una persona del primer mundo no aguantaría ni tres días, pero no por eso te parece menos injusto.

A diferencia del año pasado parece que eres más consciente de que aquí puedes hacer poco, poquísimo, que se necesita gente comprometida de verdad que sea capaz de dar su vida por los demás y de estar ahí sólo como apoyo cuando la gente de Haití, en este caso, se decida a que las cosas deben cambiar. De esos hay muy pocos, y los admiro y respeto cada día más.

Los casi cuatro días que llevamos aquí Ana y yo han sido muy tranquilos. Jueves y viernes nos sumamos por las tardes a las actividades que habían puesto en marcha las demás voluntarias y por las mañanas hemos estado en el taller con las mujeres preparando modelos de cosas que puedan hacer.

El sábado pasamos la mañana en la playa, a la que fuimos caminando (son dos horas desde casa), hemos tenido tiempo para leer, para pasear, para preparar actividades con los niños en las escuelas de los pueblecitos de los alrededores que este lunes ya empezamos a primera hora del día…

Nuestro primer domingo aquí nos ha tenido la mayor parte del día en casa porque ha caído una tormenta tremenda, con gotas de lluvia del tamaño de granizo, aunque escampó y pudimos ir a comer a un «restaurante». Lo pongo entre comillas porque viene a ser el patio de una casa. Comimos entre la ropa tendida y la moto aparcada. El dueño, que hace las veces de camarero mientras su mujer cocina, no podía ser más amable y atento, todo lo hacía con muchísima delicadeza, aunque aquí las cosas son así… Al final el señor está en su casa y entre una cosa y otra ha aprovechado para lavarse los pies.

Cosas que en otras circunstancias te molestan, aquí llegan a tener su encanto.

 

2 comentarios en “Todo tan diferente, todo tan igual

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